Cuando Resistes, Persiste: El Ruido Interno que Necesita Ser Escuchado


Descubre por qué aquello que intentas evitar en tu mente se fortalece y cómo la aceptación puede abrirte el camino hacia la calma interior.


Hay momentos en los que intentamos silenciar aquello que duele, que molesta o que simplemente no sabemos cómo manejar. Sin embargo, cuanto más luchamos por ignorarlo, más fuerte parece hacerse. ¿Te has preguntado por qué sucede esto? En este artículo te invito a explorar el fascinante fenómeno de la resistencia interna y cómo abrirnos a lo que evitamos puede ser el primer paso hacia una vida más auténtica y en paz con nosotros mismos.

La resistencia: un mecanismo de defensa

Freud (1925) introdujo el concepto de resistencia como parte integral del funcionamiento psíquico. Para él, la resistencia es la fuerza que se opone a la toma de conciencia de contenidos reprimidos. Cuando algo nos perturba, nuestra mente tiende a protegernos a través de mecanismos de defensa que intentan mantener alejados esos contenidos amenazantes. Sin embargo, como señala Jung (1961), “lo que niegas te somete, lo que aceptas te transforma”. La represión o negación de lo que nos inquieta no elimina su influencia; más bien, la intensifica en el inconsciente.

En el enfoque humanista, Carl Rogers (1961) plantea que la tendencia al crecimiento personal sólo puede desarrollarse en un ambiente de aceptación incondicional. Cuando nos resistimos a partes de nosotros mismos, rompemos esa aceptación interna necesaria para el cambio, dificultando el proceso de autorrealización. Así, la resistencia no solo bloquea el flujo natural de nuestras emociones, sino que perpetúa el sufrimiento.

El fenómeno de la persistencia

La psicología contemporánea ha demostrado que intentar suprimir pensamientos o emociones indeseadas suele ser contraproducente. Wegner (1994) acuñó el término “efecto de rebote” para describir cómo el esfuerzo por no pensar en algo lleva, paradójicamente, a pensarlo con mayor frecuencia. Este fenómeno explica por qué aquello que “hace ruido” en nuestra mente persiste cuando intentamos evitarlo.

La terapia de aceptación y compromiso (Hayes et al., 1999) propone, en cambio, una aproximación basada en la aceptación de los pensamientos y emociones tal como son, sin luchar contra ellos. Desde esta perspectiva, el malestar emocional disminuye cuando se le permite existir sin resistencia activa.

El rol del contacto genuino con uno mismo

La resistencia y la persistencia del malestar son también manifestaciones de una desconexión interna. Según Perls (1973), fundador de la terapia Gestalt, el contacto pleno consigo mismo es esencial para la autorregulación y la salud mental. Cuando evitamos experiencias internas, rompemos ese contacto, generando un estado de fragmentación y alienación.
El trabajo terapéutico centrado en la persona invita a la creación de un espacio seguro donde el individuo pueda explorar su experiencia interna sin temor a ser juzgado (Rogers, 1951). En este proceso, el terapeuta ofrece empatía, congruencia y aceptación incondicional positiva, facilitando así el reencuentro del individuo consigo mismo y disminuyendo la necesidad de resistir.

La paradoja del cambio

Una de las grandes enseñanzas de Arnold Beisser (1970) es la llamada “paradoja del cambio”: el cambio ocurre cuando una persona se convierte en lo que es, no cuando intenta convertirse en lo que no es. Cuando dejamos de luchar contra nuestras experiencias internas y nos permitimos ser auténticamente quienes somos, sin máscaras ni resistencias, el cambio se da de manera natural.

Aceptar nuestras emociones, pensamientos y sensaciones —incluso aquellas que nos resultan incómodas— no implica resignación, sino apertura a la experiencia total de ser humanos. Este tipo de aceptación no niega el deseo de mejora o crecimiento, sino que reconoce que la transformación genuina sólo puede partir de una base de autoaceptación radical.

Conclusión

La resistencia frente a los contenidos internos perturbadores genera, paradójicamente, su persistencia. Lo que tratamos de evitar se convierte en un huésped permanente en nuestra psique, afectando nuestro bienestar emocional y dificultando nuestro crecimiento personal. Comprender este fenómeno desde una perspectiva humanista nos invita a abandonar la lucha interna y a cultivar una actitud de aceptación y compasión hacia nosotros mismos. Solo desde ese lugar de autenticidad y contacto genuino con nuestra experiencia podemos transitar el camino hacia la transformación y la integración psíquica.

No se trata de vencer lo que sientes, sino de aprender a abrazarlo. Porque en el acto de escuchar aquello que más ruido hace, comienzas a escuchar, finalmente, tu propia verdad.

Author

Psiq.Constanza